2 mil millones de dólares pagó Chávez a Derwick por la peor tortura eléctrica concebida contra una nación.

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El Zulia es uno de los estados más afectados por la fuerte crisis eléctrica que atraviesa Venezuela. Expertos aseguran que la situación del sistema eléctrico en esta entidad fronteriza se trasladó de lo caótico a lo inexistente, a lo invivible, a lo insufrible.

En su capital, Maracaibo, la segunda ciudad en importancia de Venezuela, sus habitantes pasan semanas enteras sin servicio eléctrico paralizando toda cotidianidad en escuelas, oficinas, empresas, industrias. Es el colapso de una ciudad fantasma. ¿Qué pasó con la tierra del sol amada?

De 2.000 megavatios instalados en las plantas Termozulia y Ramón Laguna, solo funcionan 300 por falta de mantenimiento.

Un informe realizado por la Comisión Permanente De Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional, deja claro que la diferencia para cubrir la demanda ubicada en 1.700 megavatios son importados desde hace varios aós del sistema eléctrico nacional a través de 5 líneas de interconexión de 230 kilovoltios cada una, tres de ellas dañadas, las otras dos no pueden cubrir el déficit, originándose los racionamientos y los bajones de voltaje.

La situación no es nueva. En diciembre del 2009 el fallecido presidente Hugo Chávez decretó la emergencia eléctrica y el gobierno invirtió más de 100 millardos de dólares para la compra de plantas de energía termoeléctrica.

Para el momento Chávez anunció una inversión de más de 4 millardos de dólares para construir el complejo de plantas termoeléctricas Termozulia que generarían hasta 1.200 megavatios para que el sistema eléctrico de la región fuese autónomo. Pero lo que se compró fue pura chatarra. ¿Quiénes son los responsables de esta situación?

Para el momento, en 2010, en medio de una severa sequía y la crisis por falta de inversión, Chávez le aprueba la compra de toda esa chatarra con sobreprecio a la empresa Derwick para supuestamente paliar la crisis eléctrica. El remedio de la corrupción siempre es un remedio peor que la enfermedad. De 2009 y 2010, Derwick presentó más de 25 ofertas en proyectos de construcción al estado venezolano y les fueron adjudicados 12 contratos valorados en aproximadamente un billón de dólares estadounidenses

Actualmente seis turbinas de Termozulia se encuentran completamente paralizadas. Solo funcionan 2 turbinas y una permanece averiada. Esperaron reponerla por una turbina marca General Electric modelo GE 7FA de 171 MW que llegó a Guayana en marzo 2010, otra chatarra eléctrica que requería de piezas que le fueron robadas de acuerdo con un informe de Corpoelec de septiembre de 2013 publicado por El Pitazo.

La turbina, con capacidad de generación de 171 megavatios (Mw), fue traída a Venezuela desde EEUU en marzo de 2010 para construir la planta Sidor B, que se uniría a otra de 85 Mw de capacidad, para dar a la siderúrgica 256 Mw, obra que nunca se concluyó. Fue vendida por la empresa contratista del sector eléctrico Derwick al entonces presidente de Sidor y máxima autoridad de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), Rodolfo Sanz.

Sidor pagó por las dos turbinas usadas 96,8 millones de dólares, 22 millones de dólares más que una máquina nueva a costo del mercado para la época. La negociación fue hecha por un grupo de jóvenes fundadores de la empresa Derwick Associates, liderados por Alejandro Betancourt y Pedro Trebbau, y ligados a Nervis Villalobos, un exfuncionario del régimen chavista venezolano extraditado a los EEUU.

¿Quiénes son los responsables de estos apagones infernales y de la tragedia eléctrica que vive el Zulia?

Un grupo de jóvenes sin experiencia alguna en el sector eléctrico conocidos como Los Bolichicos, que obtuvo 12 contratos de PDVSA, Corpoelec y Sidor/CVG para enfrentar la crisis eléctrica del año 2010. Pedro José Trebbau Lopez, Leopoldo Alejandro Betancourt López, Francisco D’Agostino Casado, Edgar Romero Lazo, Francisco Antonio Convit Guruceaga, Eduardo Tobías Travieso, Domingo Xavier Guzmán López y Gonzalo Adolfo Guzmán López, bajo el mandato y la complicidad de Chávez y Maduro destruyeron con antesala el sistema eléctrico y son los responsables de lo que hoy ocurre en el Zulia, con las muertes incluidas en Hospitales, geriátricos y hogares por esta lamentable tragedia.

Nada que ver con el hombre socialista ni el lema ser rico es malo. Todos los integrantes de Derwick  nacieron en el este de Caracas o en La Lagunita. La mayoría proveniente de familias adineradas que para la llegada de Chávez al poder se encontraban en la ruina. Hicieron creer que eran dueños de una gran fortuna, pero la verdad es que que ya para el año 2000 pertenecían a familias que estaban en la carraplana.

Quienes lo conocieron para entonces cuentan que para la época Alejandro Betancourt vivía con su mamá en una casa llena de goteras y se movía en una camioneta de segunda mano marca Daewoo, mientras su mamá, Lilia López Fraino, llegaba a reuniones sociales en taxi y se encontraba quebrada después de que sus tiendas de orfebrería fracasaron. Trebbau es hijo de un valiosísimo científico de origen alemán sin medios de fortuna. Francisco Convit, nieto del celebre científico Jacinto Convit, era desempleado y carecía de bienes antes de su ingreso a Derwick. Con una ambición exagerada ellos vieron la oportunidad de robarse el presupuesto de la emergencia eléctrica.

A este puñado de jóvenes estafadores el gobierno de Hugo Chávez le pagó más de 2 mil millones de dólares,  diez veces el tamaño del escándalo FIFA de 2015 y el doble del desfalco del Banco Latino durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Los equipos eléctricos para el mantenimiento nunca fueron comprados directamente a los proveedores o fábricas, ya que empresas como la Rolls Royce, Pratt & Whitney y General Electric nunca le hubiesen vendido a Derwick dado que era una empresa de maletín. ProEnergy, igual de corrupta que Derwick, vio una excelente oportunidad. Ellos le vendían a Derwick los equipos usados con sobreprecio y Derwick a su vez incrementaba el sobreprecio, pagaba los sobornos y se los vendía a Venezuela. Se especializaron en la compra de chatarra de marca, incluyendo equipos General Electric pero en pésimas condiciones y sacados de plantas eléctricas viejas de países como Estados Unidos, Rusia, Francia, China y hasta Tanzania.

El revolucionario gobierno socialista de Chávez y PDVSA compró así el más gigantesco surtido de turbinas usadas chatarras a países del llamado tercer mundo.

Con inmensas fortunas en sus cuentas los hombres de Derwick Associates, la contratista consentida de Pdvsa acusada de desfalcar a la nación, desgraciar a todo un país y condenar a Maracaibo a una de las peores tragedias humanas de su historia, van por el mundo recibiendo galardones internacionales, comprando castillos, y codeándose con las altas esferas de la burguesía europea.

Tras el escándalo eléctrico Betancourt se apoderó de plataformas digitales para limpiar su deteriorada imagen y la de sus empresas. Limpia toda relación con la estafa realizada en Venezuela, paga los llamados “influencers” para atacar cuanta denuncia salga en las redes en su contra y para “encumbrar” su empresa en otras plataformas. Señala que Derwick está presente en España desde 2010 y su salto internacional se produjo tras cinco años de trabajo en Venezuela, donde hace alusión a la construcción de once plantas termoeléctricas, que redujeron la dependencia en la energía hidroeléctrica”.

El acta constitutiva de Derwick Associates de Venezuela data del 28 de octubre de 2009 y cursa en el Registro Primero del Distrito Capital y estado Miranda, en el tomo N°232-A, por lo que es poco probable que en apenas unos meses esta empresa pueda exportar la experiencia que dice haber ganado con sus actividades en Venezuela.

Los millonarios negocios de Betancourt van desde la reciente adquisición de la marca de lentes Hawkers en España, inmuebles regados por todo el orbe que incluyen una de las fincas más codiciadas en la nación europea llamada El Alamín, hasta milmillonarias inversiones en el sector energético y petrolero nacional e internacional.

Su nombre se le vincula con la compra de una de las propiedades más apreciadas del distrito de Manhattan en Nueva York. El 23 de agosto de 2012 adquirió nada más y nada menos que el condominio ubicado en la última planta del 641 de la Quinta Avenida, la emblemática Olympic Tower, inmueble que habría pertenecido al magnate griego Aristóteles Onassis, según información que en esas fechas ofreció el periodista Casto Ocando.

La compra se concretó en las fechas en las que Derwick se adjudicó los contratos de procura de plantas eléctricas para atender la declaratoria de emergencia económica en Venezuela hecha por el fallecido Presidente Hugo Chávez.

Dámaso Jiménez @damasojimenez Venezuelausa.org